"Gracias, queridos amigos, soy feliz de estar con ustedes, rodeado de
la belleza del Creador y de vuestra simpatía que me hace tanto bien. Gracias
por vuestra amistad, vuestro afecto."
"Ustedes saben que este día es diferente de los que han precedido; seré
Sumo Pontífice de la Iglesia Católica hasta las ocho de la noche, y luego nada
más. Soy un simple peregrino que inicia la última etapa de su peregrinación en
la tierra"
"Pero yo todavía, con mi corazón, mi amor, mi oración, mi reflexión,
con toda mi fuerza interior, trabajaré por el bien común y el bien de la
Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado por su simpatía. Vamos a
seguir con el Señor por el bien de la Iglesia y del mundo. Gracias".
Ciudad del Vaticano, 28 noviembre 2012 (Heraldos Info).- La Librería Editrice Vaticana lanza en Roma oficialmente la colección “Lo inédito sobre los Evangelios” de autoría de Mons. João Scognamiglio Clá Dias, EP.
Los Caballeros de la Virgen, como son conocidos en Ecuador
los Heraldos del Evangelio, constituyen una Asociación Internacional de Derecho
Pontificio. La primera en ser erigida por la Santa Sede, en el tercer milenio,
en la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el 22 de febrero de 2001.
En su gran mayoría compuesta por jóvenes, están presentes en
más de 70 países, practican el celibato y se dedican integralmente al
apostolado. Alternan la vida de recogimiento, estudio y oración con actividades
de evangelización en las diócesis y parroquias, dando especial énfasis a la
formación de la juventud.
Aunque no profesan votos y se mantienen en estado de laicos
- con la excepción de algunos que abrazan las vías del sacerdocio - los
Heraldos del Evangelio procuran practicar en toda su fascinante pureza, los
consejos evangélicos. Viven normalmente en comunidades masculinas o femeninas
en un ambiente de caridad fraterna y disciplina. En sus casas se fomenta la
vida de oración y estudio, de acuerdo con la sabia orientación que diera el
Papa Juan Pablo II:
“La formación de los fieles laicos tiene como objetivo
fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad
cada vez mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión” (CHRISTIFIDELIS
LAICI,58).